Monsanto, la aldea que creció de entre las rocas

La primera vez que vimos fotos de este pequeñito pueblo medieval portugués pensamos que no podía ser real, que debía ser el decorado de una película, y en seguida lo apuntamos en nuestra lista de destinos obligatorios para comprobarlo. Finalmente lo visitamos como etapa inicial de una ruta que hicimos por el norte de Portugal.

Lo que hace tan especial a Monsanto es que está construido en la ladera de una montaña entre gigantescas rocas de granito desprendidas de la propia montaña, aprovechándolas como paredes o techos de las casas, o para dar forma a las callejuelas, lo que da lugar una estampa increíble, única y digna de ver. ¡Realmente parece que las casas están siendo aplastadas por las rocas!

Tal es su encanto que en un concurso celebrado en el año 1938 fue declarado la aldea más portuguesa de Portugal.

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Calle de Monsanto

No hay que olvidar además que Monsanto es un pueblo con mucha historia, ya que por él han pasado romanos, visigodos, musulmanes e incluso los misteriosos caballeros templarios, y además ha sido durante siglos objeto de disputa entre los reinos de Portugal y España debido a su ubicación. Por todo esto ha quedado en el pueblo un interesante patrimonio que merece al menos un vistazo.

Cómo llegar:

Monsanto se encuentra en la provincia de Idanha-a-Nova, al este de Portugal, muy cerquita de la frontera con España a la altura de Coria y a solo 26 kilómetros de la frontera. Se puede llegar en coche en aproximadamente una hora desde Coria o algo menos de dos horas desde Cáceres. Del lado portugués, las principales ciudades cercanas son Castelo Blanco o Covilha (aproximadamente una hora).

A la hora de aparcar hay que tener en cuenta que el centro del pueblo está lleno de callejuelas por las que es bastante complicado circular. Lo más recomendable es dejar el coche en los aparcamientos gratuitos que hay en la Avenida Fernando Ramos Rocha, justo a la entrada del pueblo, y comenzar desde aquí la visita.

Donde comer:

Nuestra recomendación para comer es la Adega Típica O Cruzeiro en la Avenida Fernando Ramos Rocha, justo en la entrada del pueblo. Es un sitio de comidas tradicionales donde por supuesto sirven el tan famoso bacalao, pero además hay que probar su especialidad, un arroz con liebre riquísimo. Por si fuera poco, el comedor tiene unas cristaleras desde las que se tienen unas estupendas vistas de los alrededores de Monsanto.

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Alrededores de Monsanto desde el mirador del restaurante

Qué ver:

No hay duda de que el principal encanto de Monsanto está en pasear sin rumbo por sus calles y alucinar con las impresionantes imágenes que nos regala en cada rincón. No obstante, te vamos a mostrar una ruta que se puede hacer en unas 2-3 horas paseando tranquilamente y en la que veremos sus principales puntos de interés.

Comenzamos subiendo por la Avenida Fernando Ramos Rocha hasta llegar a la Iglesia matriz o de San Salvador, la principal del pueblo.

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Iglesia Matriz de Monsanto

Podemos continuar por la Rua da Chapela hasta llegar a la pequeña Iglesia de la Misericordia tras la cual se encuentra la Torre Lucano o del Reloj. Sobre la torre podemos ver un gallo de plata que fue un regalo que se hizo a Monsanto para conmemorar su nominación como aldea más portuguesa de Portugal.

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Iglesia de la Misericordia con la Torre del Reloj al fondo
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Gallo sobre la Torre del Reloj

Continuamos bajando hasta llegar a una de las antiguas puertas de la ciudad, la Puerta de San Antonio, junto a la cual se encuentra una iglesia con el mismo nombre.

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Puerta de San Antonio con la iglesia al fondo

Vamos subiendo poco a poco hacia la parte más alta del pueblo perdiéndonos por las callejuelas y haciendo mil fotos en cada esquina.

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Roca sobre una casa
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Fonte Ferreiro, la más antigua del pueblo
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La imagen más típica de Monsanto
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Callejuela entre rocas
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Bonita calle en el centro del pueblo
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Grandes rocas junto a una calle

Finalmente vamos a tomar la Rua do Castelo para subir hasta el Castillo de Monsanto. Si vas con un niño pequeño es una subida un poco complicada sobre todo en la parte final porque el suelo no está en buen estado y es algo empinada, pero nosotros con la mochila portabebés fuimos bastante bien.

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Comienzo de la subida
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Rua do Castelo con el castillo al fondo

El castillo de Monsanto (o lo que queda de él porque está en ruinas) data del siglo XII, y fue construido por los Templarios después de que Afonso Henriques, primer rey de Portugal, le arrebatara la ciudad a los musulmanes y se la entregara a esta orden militar. Desde entonces ha sido clave en la defensa de la ciudad principalmente en las continuas disputas entre portugueses y españoles, hasta que en el siglo XIX una explosión en el almacén de municiones lo destruyó casi por completo.

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Castillo de Monsanto

Actualmente se pueden ver algunos elementos del antiguo castillo, como parte de las murallas, la Torre Sineira o la Capilla de San Miguel, pero lo más interesante son las espectaculares vistas del pueblo y su entorno que se tienen desde allí arriba. Con un poco de cuidado se puede subir a buena parte de las murallas, de donde se tienen las mejores vistas. Hay que decir que la entrada es gratuita.

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Torre Sineira y Capilla de San Miguel
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Capilla de Santa Maria do Castelo, del siglo XIX, en el interior del castillo
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Vista del interior del castillo desde una de las murallas
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Vistas de Monsanto desde las murallas del castillo

Tras tomar un poco de aire y disfrutar un rato del paisaje emprendemos el camino de vuelta. Una vez llegamos al pueblo decidimos bajar por otro camino, por la Rua Fernando Namora, para despedirnos de Monsanto saliendo por otra de sus antiguas puertas de acceso, la Puerta del Espíritu Santo, que se encuentra junto a una pequeña capilla del mismo nombre.

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Puerta del Espíritu Santo

A continuación dejamos un mapa con la ruta que hemos realizado.

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Con esto decimos adiós a esta pequeña aldea de cuento, una joya que incomprensiblemente (y afortunadamente) aun no ha sido descubierta por el turismo de masas. Y es que es curioso como en ocasiones lo más cercano es lo más desconocido.

 

 

 

 

 

 

 

 

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